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Seguridad

Abogado pide fuero civil para caso de asesinatos en operativo de Huancavelica

Defensor de víctimas advierte intento de derivar caso a jurisdicción militar-policial, cuando CIDH exige justicia ordinaria.

Por Redacción 2026-06-28 Fuente: Exitosa 0 vistas ⏱ calculando…
Abogado pide fuero civil para caso de asesinatos en operativo de Huancavelica

Imagen: Exitosa

Lo esencial

  • Abogado de víctimas advierte intento de trasladar caso de asesinatos en Colcabamba a jurisdicción militar-policial
  • CIDH establece que casos de violaciones graves a DDHH cometidos por agentes estatales deben ser juzgados en fuero civil ordinario
  • Huancavelica enfrenta históricamente problemas de seguridad y reportes de operativos que exceden límites legales según organizaciones defensoras

Un nuevo enfrentamiento legal se perfila en torno al caso de asesinatos ocurridos durante un operativo en Colcabamba, Huancavelica. El abogado de las víctimas, Antony Crespo, ha alertado sobre un posible intento de trasladar la causa a la jurisdicción militar-policial, en lugar de mantenerla dentro del fuero civil ordinario. Esta pugna jurisdiccional refleja una tensión fundamental en el sistema de justicia peruano: quién debe juzgar a los agentes del Estado cuando se cometen presuntos delitos durante operaciones de seguridad. Según Crespo, las normativas de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) son claras al respecto: casos de esta naturaleza deben ser procesados en la justicia ordinaria, no en tribunales militares, para garantizar la independencia e imparcialidad del proceso.

El operativo en cuestión se llevó a cabo en la localidad de Colcabamba, ubicada en la región andina de Huancavelica, una zona que ha sido históricamente afectada por conflictividad social y operaciones de seguridad intensas. La región de Huancavelica ha enfrentado durante años desafíos significativos relacionados con la criminalidad, el narcotráfico y conflictos entre comunidades, lo que ha generado una presencia constante de fuerzas de seguridad. Sin embargo, esto también ha derivado en reportes recurrentes de violaciones a derechos humanos, operativos que exceden sus límites legales y muertes en circunstancias que permanecen bajo investigación. El caso de Colcabamba se inscribe en esta problemática más amplia que aqueja a varias regiones del país.

La posición de la defensa y los estándares internacionales

El abogado Antony Crespo ha sido enfático en señalar que existe un patrón histórico de intentos por canalizar estos casos hacia fueros militares o policiales, donde presuntamente existe menor escrutinio y mayores posibilidades de absención. Crespo argumenta que la CIDH ha emitido recomendaciones claras en múltiples sentencias: los casos que involucran presuntos crímenes de lesa humanidad o violaciones graves a derechos humanos cometidos por agentes estatales no pueden ser juzgados por tribunales castrenses. Esta posición se alinea con estándares internacionales consolidados que buscan evitar la impunidad y garantizar que las víctimas tengan acceso a una justicia independiente. Los organismos internacionales de derechos humanos han documentado que la jurisdicción militar tiende a favorecer a los imputados cuando estos son militares o policías, comprometiendo la garantía de un juicio justo.

Las implicaciones de mantener este caso en el fuero civil son profundas. En primer lugar, establece un precedente importante sobre cómo el Estado peruano responde a las exigencias de instituciones como la CIDH. En segundo lugar, afecta directamente a las víctimas y sus familias, quienes dependen de que el proceso judicial sea transparente y conduzca a la verdad y la justicia. El fuero ordinario ofrece mayores garantías de publicidad, acceso a información y posibilidad de apelación ante instancias superiores civiles, a diferencia de los tribunales militares, donde los procedimientos tienden a ser más cerrados y con menos participación de la sociedad civil.

Antecedentes de conflictividad jurisdiccional en Perú

Esta disputa no es nueva en el contexto peruano. A lo largo de los últimos años, múltiples casos de operativos policiales y militares que resultaron en muertes de civiles han enfrentado debates similares sobre la jurisdicción competente. Organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional, Human Rights Watch y la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos han documentado sistemáticamente cómo estos conflictos de competencia frecuentemente resultan en demoras procesales, sobreseimientos injustificados o sentencias que los activistas consideran insuficientes. La justicia transicional peruana, aún marcada por los legados del conflicto armado interno y la verdad comisional, continúa enfrentándose a desafíos para asegurar que los casos de violaciones a derechos humanos sean tratados con la seriedad que merecen.

La vigilancia de organizaciones internacionales y defensores locales será crucial en los próximos meses. El caso de Colcabamba se perfila como un test importante para evaluar si el sistema de justicia peruano puede responder adecuadamente a los compromisos internacionales asumidos ante la CIDH. Más allá de los aspectos técnico-jurídicos, está en juego la confianza de las comunidades en que los agentes del Estado responden ante la ley como cualquier ciudadano. Si finalmente prevalece la justicia ordinaria, como demanda el abogado Crespo, podría establecer un precedente positivo; si por el contrario prospera un traslado a fuero militar, reforzaría la percepción de impunidad que ya aqueja a la población huancavelicana y comprometería los estándares de derechos humanos que el Estado peruano ha asumido internacionalmente.