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Australia batalla contra una plaga de conejos que amenaza su frágil ecosistema

Cientos de millones de conejos, introducidos por colonos británicos hace dos siglos, se han convertido en una de las mayores amenazas para la biodiversidad australiana.

Por Redacción 2026-07-03 Fuente: France 24 ES 0 vistas ⏱ calculando…
Australia batalla contra una plaga de conejos que amenaza su frágil ecosistema

Imagen: France 24 ES

Lo esencial

  • Cientos de millones de conejos proliferan sin control en Australia tras su introducción en 1859
  • Sin depredadores naturales, se han convertido en una amenaza crítica para la biodiversidad nativa
  • El daño ambiental y económico persiste pese a décadas de campañas de control

Australia enfrenta uno de sus mayores desafíos ambientales: una explosión demográfica de conejos que ha alcanzado dimensiones de plaga sin precedentes. Lo que comenzó como una iniciativa de colonos británicos en el siglo XIX para establecer la caza deportiva se ha transformado en una crisis ecológica que afecta millones de hectáreas del territorio australiano. Sin depredadores naturales que controlen su población, estos animales se han multiplicado descontroladamente hasta sumar cientos de millones de ejemplares.

El origen de esta problemática se remonta a 1859, cuando veinticuatro conejos fueron liberados en Victoria para práctica cinegética. Desprovistos de enemigos naturales en el continente austral, la población se expandió exponencialmente en apenas décadas. Hoy, los conejos ocupan aproximadamente el 70 por ciento del territorio australiano, desde zonas costeras hasta regiones áridas del interior. Este fenómeno ha sido documentado como una de las invasiones biológicas más rápidas jamás registradas en la historia natural.

Consecuencias devastadoras para el entorno

El impacto de esta plaga sobre los ecosistemas australianos es profundo y multidimensional. Los conejos compiten directamente con las especies nativas por alimento y hábitat, depredando vegetación que es vital para marsupiales endémicos y otras fauna local. Su voracidad ha degradado significativamente los pastizales naturales, erosionando suelos y transformando paisajes completos. Además, sus madrigueras modifican la estructura del terreno, afectando el drenaje y la composición química de los suelos.

Las consecuencias económicas también son considerables. El sector agrícola australiano sufre pérdidas anuales estimadas en decenas de millones de dólares debido al consumo de cultivos y pastos destinados al ganado. Los ganaderos deben invertir recursos significativos en sistemas de contención y protección de sus propiedades. Paralelamente, el daño a la flora nativa repercute negativamente en el turismo ecológico, una industria crucial para muchas regiones del país.

A pesar de décadas de campañas de control que incluyen caza masiva, uso de venenos y desarrollo de virus específicos, los resultados han sido limitados. La biología reproductiva de los conejos —con ciclos de reproducción rápidos y altas tasas de natalidad— permite que la población se recupere con velocidad después de cada intervención. Las autoridades australianas continúan explorando nuevas estrategias, incluyendo técnicas de control biológico más sofisticadas y el perfeccionamiento de agentes patógenos selectivos.

Este caso australiano ilustra cómo las acciones humanas, incluso cuando persiguen objetivos aparentemente inocuos, pueden desencadenar consecuencias ambientales de larga duración. La lección trasciende las fronteras australianas, siendo un recordatorio global sobre los riesgos de la introducción de especies exóticas en ecosistemas vulnerables. Australia continúa buscando soluciones innovadoras para equilibrar la convivencia con esta población de conejos que, definitivamente, no son bienvenidos en su territorio.