España en riesgo: normativa sísmica anticuada amenaza con devastación
Expertos advierten que España no ha actualizado sus normas de construcción antisísmica y podría sufrir catástrofes similares a Venezuela ante un terremoto de magnitud considerable.
Imagen: 20minutos ES
Lo esencial
- Normativa sísmica española está desfasada y no se ha adaptado a estándares modernos de prevención en construcciones
- Zonas como Andalucía podrían sufrir devastación similar a la de Venezuela si ocurriera un terremoto de magnitud considerable
- Expertos advierten que actualizar códigos de construcción es urgente y necesario para proteger vidas y patrimonio
España enfrenta un problema crítico de seguridad estructural que podría tener consecuencias devastadoras en caso de un terremoto de magnitud considerable. Así lo advierte Amadeo Benavent, catedrático de Estructuras de la Universidad Politécnica de Madrid, quien asegura que la normativa española de prevención sísmica en construcciones se encuentra significativamente desfasada. Según el experto, si un evento sísmico de las características del que recientemente afectó a Venezuela se produjera en zonas de alto riesgo sísmico español como Andalucía, los resultados serían catastróficos para la población y la infraestructura del país.
La preocupación de los especialistas tiene sus raíces en una realidad incómoda: mientras otros países han modernizado sus estándares de construcción antisísmica durante los últimos años, España sigue operando con normativas que no reflejan los avances científicos ni las lecciones aprendidas de terremotos recientes en la región. El código de construcción español, especialmente en lo que respecta a la resistencia sísmica de edificios, fue diseñado hace décadas con criterios que hoy resultan insuficientes. Esta brecha entre la teoría moderna y la práctica regulatoria crea un escenario de vulnerabilidad silenciosa en regiones que podrían experimentar seísmos significativos.
Las zonas de riesgo sísmico español, más vulnerables que nunca
España posee varias zonas de considerable actividad sísmica que históricamente han experimentado terremotos de importancia. Andalucía, particularmente en regiones como Granada y Almería, constituye una de las áreas con mayor potencial sísmico del país. La costa mediterránea también presenta riesgos sísmicos elevados debido a su proximidad a la colisión de placas tectónicas. Sin embargo, muchos de los edificios construidos en estas zonas durante las últimas décadas no cumplen con estándares que podrían garantizar su resistencia ante un movimiento telúrico de magnitud 7 o superior en la escala de Richter.
La comparación con lo ocurrido recientemente en Venezuela resulta particularmente instructiva. El país caribeño experimentó devastación considerable debido a la vulnerabilidad de sus estructuras frente a movimientos sísmicos, fenómeno que se repitió en múltiples ocasiones en Latinoamérica donde los terremotos han ocasionado pérdidas de vidas humanas en cifras alarmantes. Benavent subraya que España podría enfrentar una situación similar si no actúa preventivamente, considerando que buena parte del parque inmobiliario español, especialmente viviendas construidas entre los años 60 y principios de los 2000, fue edificado sin criterios antisísmicos rigurosos.
El llamado urgente a la modernización regulatoria
Los expertos en ingeniería sísmica coinciden en que la solución pasa por una actualización integral del código técnico de la edificación español. Esta reforma debe incluir requisitos más estrictos para la construcción nueva, así como protocolos de rehabilitación para estructuras existentes en zonas de riesgo. Además, se hace necesario un refuerzo de los controles en la ejecución de obras y una formación más robusta de arquitectos e ingenieros en materia de diseño antisísmico. Países como Japón, Turquía y Chile han demostrado que inversiones preventivas significativas en esta materia reducen dramáticamente el número de víctimas cuando ocurren terremotos inevitables.
El coste de actualizar la normativa y de aplicar medidas correctivas en el parque edificado existente es considerable, pero palidece en comparación con lo que significaría una catástrofe sísmica de gran magnitud. Los estudios económicos indican que cada euro invertido en preparación antisísmica previene entre cinco y diez euros en daños futuros. Con esta perspectiva, la inacción regulatoria española no solo representa un riesgo técnico, sino también una irresponsabilidad económica y social que demanda corrección inmediata por parte de las autoridades competentes.
Fuente original: 20minutos ES