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Intoxicación por monóxido de carbono: riesgos y cómo ahorrar en gas

Cada invierno resurge la advertencia sobre los peligros del gas mal utilizado. Una decisión incorrecta puede costar vidas y dinero.

Por Redacción 2026-07-06 Fuente: La Nacion AR 1 vistas ⏱ calculando…
Intoxicación por monóxido de carbono: riesgos y cómo ahorrar en gas

Imagen: La Nacion AR

Lo esencial

  • El monóxido de carbono es un gas tóxico e inodoro que se acumula en espacios cerrados mal ventilados
  • Nunca usar artefactos de calefacción a gas sin ventilación cruzada; es la causa principal de intoxicaciones
  • El mantenimiento regular de sistemas de gas reduce consumo entre 15-25% y previene accidentes

Con la llegada de las temperaturas bajas, vuelven a incrementarse los casos de intoxicación por monóxido de carbono en hogares de toda la región. Autoridades sanitarias y especialistas en seguridad advierten anualmente sobre los riesgos asociados al uso inadecuado de sistemas de calefacción a gas, un problema que combina peligros para la salud con consecuencias económicas significativas para las familias.

El monóxido de carbono es un gas inodoro e incoloro que se produce cuando combustibles como el gas natural, gasoil o carbón se queman de manera incompleta. En espacios cerrados sin ventilación adecuada, esta sustancia tóxica se acumula rápidamente en el aire, causando intoxicaciones que pueden ser graves o incluso fatales. Según datos de organismos de salud, la mayoría de estos incidentes ocurren durante los meses de invierno, cuando las personas tienden a cerrar completamente sus viviendas para retener el calor.

Prácticas seguras y eficientes con el gas

Los expertos recomiendan varias medidas preventivas fundamentales. En primer lugar, nunca utilizar artefactos de calefacción a gas en espacios cerrados sin ventilación cruzada. Esto incluye cocinas, hornos portátiles y braseros, que deben emplearse únicamente en áreas abiertas o muy bien ventiladas. Además, es imprescindible realizar mantenimiento regular de calderas y sistemas de calefacción, verificando que las tuberías no tengan fugas y que los conductos de escape estén correctamente instalados.

Desde una perspectiva económica, estas prácticas seguras también generan ahorros considerables en las facturas de gas. Un sistema bien mantenido consume menos energía, funcionando con mayor eficiencia. Instalar termostatos programables, aislar correctamente las viviendas y cerrar puertas de ambientes no utilizados puede reducir el consumo entre un 15 y un 25 por ciento. Estas medidas, además de prevenir accidentes, representan un ahorro sustancial a lo largo de la temporada invernal.

Entre las señales de alerta que no deben ignorarse se encuentran dolores de cabeza persistentes, mareos, náuseas y confusión, especialmente si ocurren durante el uso de calefacción. Detectores de monóxido de carbono disponibles comercialmente pueden instalarse en viviendas para proporcionar una capa adicional de protección, alertando inmediatamente si se alcanza una concentración peligrosa del gas.

Las autoridades sanitarias insisten en que la prevención es la herramienta más efectiva contra este problema silencioso. Mantener los sistemas de calefacción en buen estado, garantizar ventilación adecuada en los hogares y educar a la comunidad sobre los riesgos específicos del monóxido de carbono son acciones que salvan vidas cada temporada de frío. Lo que parece un gasto en mantenimiento es, en realidad, una inversión en seguridad familiar y estabilidad económica.