Perú gasta millones contra El Niño pero falla en ejecutar sus proyectos
Pese a contar con presupuesto y diagnósticos, el país enfrenta parálisis en obras preventivas y débil coordinación entre gobiernos.
Imagen: El Comercio
Lo esencial
- Perú invierte en prevención de El Niño pero no ejecuta los proyectos eficientemente
- Las obras paralizadas y falta de coordinación entre gobiernos frenan la respuesta
- Se prioriza la acción reactiva sobre medidas preventivas de mayor impacto
Perú destina recursos significativos para enfrentar los efectos del fenómeno de El Niño, pero enfrenta un desafío crítico: la incapacidad de ejecutar eficientemente las obras y proyectos destinados a mitigar sus impactos. A pesar de contar con diagnósticos claros, presupuestos asignados y experiencia acumulada de eventos anteriores, el país no logra traducir estas herramientas en acciones concretas que protejan a la población vulnerable.
El fenómeno de El Niño, caracterizado por el calentamiento anómalo del océano Pacífico, genera consecuencias devastadoras en territorio peruano: sequías intensas en la sierra, inundaciones en la costa norte y afectaciones a la agricultura. Históricamente, Perú ha sido uno de los países más impactados por este evento climático cíclico, lo que ha obligado al Estado a desarrollar mecanismos de respuesta y prevención a lo largo de décadas.
El cuello de botella: la ejecución de proyectos
La brecha entre la planificación y la realidad se evidencia en múltiples frentes. Numerosas obras de infraestructura preventiva permanecen paralizadas, mientras que los recursos destinados a su implementación quedan sin utilizarse adecuadamente. Expertos señalan que el problema no radica en la falta de inversión o visión estratégica, sino en deficiencias operativas en la implementación de los proyectos aprobados.
A esto se suma la falta de coordinación efectiva entre los diferentes niveles de gobierno: nacional, regional y municipal. Cada instancia actúa de manera independiente, generando duplicación de esfuerzos, dispersión de recursos y desorden en la priorización de intervenciones. Esta fragmentación administrativa debilita la respuesta integral que requiere un fenómeno de escala nacional como El Niño.
Las intervenciones preventivas merecen especial atención, pues son más costo-efectivas que las respuestas reactivas ante desastres. Sin embargo, estas iniciativas frecuentemente quedan relegadas en favor de acciones emergentes durante las crisis, perpetuando un ciclo de reacción tardía que amplifica los daños sociales y económicos.
Para revertir esta situación, analistas advierten que Perú debe fortalecer su capacidad institucional, establecer mecanismos claros de coordinación intergubernamental y agilizar los procesos de ejecución. Solo así podrá convertir su inversión presupuestaria en protección real para sus ciudadanos frente a los próximos eventos de El Niño.
Fuente original: El Comercio