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Rusia enfrenta crisis de combustible tras ataques ucranianos a refinerías

Ataques con drones a instalaciones petroleras rusas generan racionamiento y colas en gasolineras, complicando la capacidad productiva de Moscú.

Por Redacción 2026-06-30 Fuente: France 24 ES 0 vistas ⏱ calculando…
Rusia enfrenta crisis de combustible tras ataques ucranianos a refinerías

Imagen: France 24 ES

Lo esencial

  • Ataques ucranianos con drones contra refinerías rusas provocan racionamiento de combustible y largas filas en gasolineras
  • La capacidad de refinación rusa ha disminuido entre 10-15%, justo cuando precios altos del crudo podrían maximizar ingresos
  • La estrategia representa una ofensiva económica de largo plazo para erosionar los recursos que financian el esfuerzo militar ruso

Rusia atraviesa una nueva crisis de abastecimiento energético tras una serie de ataques coordinados con drones contra dos de sus principales refinerías, provocando racionamiento de combustible y largas filas en estaciones de servicio de todo el país. Los bombardeos, atribuidos a Ucrania, golpean en un momento paradójico para la economía rusa: mientras los precios internacionales del crudo alcanzan niveles elevados por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, Moscú se ve imposibilitada de capitalizar plenamente esta situación debido a la reducción significativa de su capacidad de procesamiento de petróleo. Esta contradicción expone las vulnerabilidades estructurales de la industria energética rusa, pilar fundamental de sus ingresos fiscales y de su poder geopolítico.

La estrategia ucraniana de ataque a la infraestructura energética rusa no es nueva, pero ha ganado sofisticación y efectividad a lo largo de los últimos meses. Desde el inicio de la invasión en febrero de 2022, Ucrania ha buscado debilitar la capacidad económica de Moscú atacando sus instalaciones petrolíferas y gasíferas, reconociendo que la energía es tanto un arma de guerra como una fuente vital de financiamiento para la máquina militar rusa. Expertos militares señalan que estas ofensivas forman parte de una estrategia de largo plazo para menoscabar la capacidad de resistencia rusa, erosionando gradualmente sus recursos económicos y limitando su capacidad de sostener operaciones militares prolongadas. Los ataques demuestran, además, la creciente capacidad tecnológica ucraniana en el manejo de drones de largo alcance, que operan a cientos de kilómetros de la frontera.

Las consecuencias inmediatas: Racionamiento y pánico en las ciudades

Los reportes de medios rusos independientes documentan escenas de caos en las gasolineras de Moscú, San Petersburgo y otras grandes ciudades, con ciudadanos formando colas de horas para abastecer sus vehículos ante el temor de futuras restricciones. Algunos establecimientos han optado por limitar la cantidad de combustible que cada cliente puede comprar, mientras otros han aumentado los precios en respuesta a la escasez. Analistas estiman que la capacidad de refinación rusa ha disminuido entre un 10 y 15 por ciento como consecuencia inmediata de los ataques, una cifra significativa en una economía que depende críticamente de la exportación de hidrocarburos. El sector del transporte comercial y la logística reportan ya disrupciones en sus cadenas de suministro, con transportistas enfrentando costos más altos y mayores dificultades para conseguir combustible en ciertas regiones.

Las autoridades rusas han intentado mitigar el impacto mediante la liberación de reservas estratégicas y la reasignación de petróleo crudo desde otras regiones, pero estos esfuerzos resultan insuficientes para compensar la pérdida de capacidad productiva. El mercado de futuros del petróleo ha reaccionado con volatilidad, aunque el precio del Brent se mantiene relativamente estable en torno a los 85-90 dólares por barril, un nivel que sigue siendo favorable para los ingresos estatales rusos si logran mantener los volúmenes de exportación. Sin embargo, la brecha entre lo que Rusia podría producir a estos precios y lo que efectivamente puede procesar ahora representa millones de dólares en ingresos perdidos diariamente.

El contexto global: Una ventana cerrada de oportunidad económica

La ironía de la situación radica en que los ataques ucranianos golpean a Rusia justo cuando las circunstancias internacionales le permitirían maximizar sus ganancias energéticas. Las tensiones en el Golfo Pérsico, los conflictos regionales y las preocupaciones sobre el suministro global han elevado la demanda y los precios del crudo a niveles que benefician a los productores como Rusia. En condiciones normales, Moscú estaría registrando ingresos récord de sus ventas de petróleo y gas a mercados asiáticos, principalmente China e India, que han incrementado sus compras para reemplazar el suministro ruso que antes llegaba a Europa. No obstante, la reducción de capacidad de refinación significa que Rusia no puede capitalizar completamente este contexto favorable, limitando su capacidad de generar divisas extranjeras que resultan críticas para financiar su esfuerzo de guerra.

Mirando hacia adelante, los analistas advierten que si Ucrania continúa atacando la infraestructura petrolera rusa, Moscú podría enfrentar una crisis económica más profunda que la que experimenta actualmente. La reconstrucción de refinerías destruidas requiere tiempo, materiales y tecnología sofisticada, elementos que resultan difíciles de obtener para Rusia dado el régimen internacional de sanciones. Este patrón de ataque sostenido representa una estrategia de desgaste económico que podría, en el mediano plazo, limitar significativamente la capacidad militar rusa si no se logra restaurar rápidamente la capacidad productiva. Para Ucrania, estos ataques simbolizan la evolución de un conflicto que no se decide únicamente en el campo de batalla, sino también en la esfera económica y logística, donde una potencia más pequeña puede infligir un daño estratégico significativo a un adversario más grande mediante ataques precisos a objetivos civiles clave. La próxima semana resulta crítica para determinar si Rusia logra estabilizar su mercado de combustibles o si el caos continúa exacerbándose.