Un consejo salvó a dos hermanas del derrumbe de su edificio en Venezuela
Las niñas Hana y Livana Rondón escaparon de su hogar durante un terremoto gracias a una recomendación previa, logrando reunirse con sus padres.
Imagen: El País
Lo esencial
- Dos hermanas venezolanas escaparon del derrumbe de su edificio durante un terremoto
- Un consejo previo sobre evacuación permitió que Hana y Livana reaccionaran rápidamente
- La familia se reunió después del sismo gracias a esta serie de coincidencias
Una serie de coincidencias extraordinarias permitió que dos hermanas venezolanas escaparan ilesas del derrumbe de su edificio durante un terremoto. Hana y Livana Rondón, de 12 y 7 años respectivamente, lograron abandonar su hogar en el preciso momento en que la estructura colapsaba, evitando una tragedia que pudo haber cobrado sus vidas.
El terremoto que sacudió a Venezuela dejó decenas de edificios dañados y miles de familias desplazadas. La zona donde residían las hermanas Rondón fue especialmente golpeada por el sismo, con múltiples estructuras que se desmoronaron parcial o totalmente. En medio de la emergencia, muchas familias enfrentaron momentos de pánico e incertidumbre sobre el paradero de sus seres queridos.
El consejo que cambió todo
Días antes del terremoto, alguien había aconsejado a la familia Rondón que, en caso de un movimiento sísmico, las niñas debían abandonar inmediatamente la vivienda. Este consejo preventivo resultó ser la clave de su supervivencia. Cuando el temblor azotó el edificio, las hermanas recordaron la recomendación y salieron corriendo del hogar sin dudarlo, escapando segundos antes de que las estructuras cedieran.
La evacuación instintiva de las menores contrastó con el caos generalizado que se vivió en los alrededores. Mientras otros residentes buscaban refugio o intentaban protegerse bajo los muebles, Hana y Livana corrieron hacia la calle, donde se encontraban más seguras. Su actuación rápida y el hecho de haber recordado las indicaciones recibidas anteriormente resultaron determinantes.
El posterior encuentro con sus padres, quienes se encontraban en otro lugar cuando ocurrió el sismo, completó una cadena de hechos milagrosos que permitió que la familia se reencontrara sana y salva. Aunque muchos residentes de la zona sufrieron pérdidas materiales significativas, la familia Rondón pudo recuperarse después de haber estado a punto de vivir una tragedia irreversible.
Este caso ha resonado en Venezuela como un recordatorio de la importancia de la preparación ante desastres naturales y de cómo el conocimiento preventivo puede salvar vidas. Las autoridades han reiterado la necesidad de que las familias cuenten con planes de evacuación y que los menores reciban capacitación sobre cómo actuar durante emergencias sísmicas.
Fuente original: El País