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Venezuela tras el doble sismo: vecinos rescatan entre escombros sin coordinación estatal

Un corresponsal documenta la precariedad absoluta en tareas de rescate tras el terremoto del miércoles en la región andina venezolana.

Por Redacción 2026-06-28 Fuente: El País 0 vistas ⏱ calculando…
Venezuela tras el doble sismo: vecinos rescatan entre escombros sin coordinación estatal

Imagen: El País

Lo esencial

  • Doble sismo en región andina venezolana obliga a ciudadanos a realizar rescates manuales sin equipamiento especializado ni coordinación estatal
  • Falta de instituciones de protección civil, maquinaria pesada y recursos médicos agrava la crisis humanitaria tras el terremoto
  • Hospitales colapsados y ausencia de medicinas complican atención de heridos en país ya sumido en profunda crisis económica y de salud

Venezuela enfrenta una de sus peores crisis humanitarias en años tras el doble sismo que sacudió la región andina del país el pasado miércoles, dejando a su paso un panorama desolador marcado por la falta de coordinación institucional y recursos para las labores de rescate. Según reportes de corresponsales en terreno, los ciudadanos se ven obligados a improviser sus propias estrategias de búsqueda y salvamento, utilizando herramientas rudimentarias y trabajando manualmente para extraer escombros de entre los edificios colapsados. La situación refleja no solo los efectos inmediatos del desastre natural, sino también el colapso de las estructuras de respuesta ante emergencias en un país que atraviesa una profunda crisis institucional y económica desde hace más de una década.

Los sismos, registrados en horas distintas del miércoles, alcanzaron magnitudes significativas que pusieron de manifiesto la vulnerabilidad de infraestructuras ya deterioradas por falta de mantenimiento. Aunque las autoridades venezolanas se pronunciaron sobre el evento, la respuesta institucional ha sido prácticamente inexistente en muchas localidades afectadas. Organizaciones internacionales de protección civil y fuentes humanitarias señalan que Venezuela carece actualmente de capacidad operativa para coordinar rescates masivos, situación agravada por la falta de combustible para equipos de emergencia, comunicaciones deficientes entre autoridades y la escasez generalizada de medicinas y materiales de primeros auxilios.

El trabajo improvisado de los ciudadanos

Lo que ha capturado la atención de corresponsales internacionales es la extraordinaria labor de los propios vecinos que, sin entrenamiento profesional y sin equipamiento especializado, se organizan para remover cascotes y buscar posibles sobrevivientes bajo los escombros. En videos difundidos por agencias de noticias, se observa a hombres y mujeres utilizando palas, picos y hasta sus propias manos para excavar entre los restos de viviendas y edificios comerciales. Esta escena, que retrata una precariedad absoluta según la descripción de corresponsales, ilustra un fenómeno cada vez más común en Venezuela: la sustitución de la responsabilidad estatal por iniciativas ciudadanas espontáneas. En contexto comparativo, países de la región como Chile, México o Perú cuentan con sistemas de protección civil establecidos, equipos de rescate entrenados y protocolos internacionales de respuesta; Venezuela carece prácticamente de estas capacidades.

La ausencia de maquinaria pesada, como excavadoras y grúas, complica exponencialmente las labores de rescate. Mientras que desastres similares en otros países son atendidos por equipos especializados con perros de búsqueda, drones y tecnología de detección de vida, en las zonas afectadas de Venezuela los rescatistas improvisan con lo que tienen a mano. Esta brecha en capacidades no es accidental: la inversión en infraestructura de protección civil venezolana ha sido prácticamente nula durante los últimos seis años, período en el cual el presupuesto nacional se ha contraído drásticamente debido a la caída de ingresos petroleros y el colapso económico general.

Desafíos sanitarios y humanitarios agravados

A la crisis inmediata de rescate se suma una emergencia humanitaria secundaria: la falta de atención médica para heridos. Los hospitales venezolanos, ya colapsados antes del sismo por la crisis de salud que atraviesa el país, cuentan con suministros insuficientes, generadores dañados y personal agotado. Reportes de organizaciones como la Cruz Roja Internacional indican que muchos afectados no pueden acceder a antibióticos básicos, vendajes estériles ni analgésicos. La desnutrición prevalente en amplios sectores de la población, documentada por la ONU, significa que los sobrevivientes del terremoto presentan tasas más altas de complicaciones en sus heridas. Adicionalmente, la falta de agua potable en varias localidades y sistemas de saneamiento colapsados aumentan el riesgo de enfermedades infecciosas secundarias.

El balance preliminar de autoridades locales, aunque incompleto, registra decenas de muertes confirmadas y un número indeterminado de desaparecidos. Sin embargo, expertos advierten que estas cifras podrían incrementarse significativamente en los próximos días conforme avancen las labores de rescate y se contabilicen víctimas en zonas de difícil acceso. La vulnerabilidad estructural de muchas viviendas en áreas pobres de la región andina venezolana—donde predominan construcciones de materiales frágiles sin cumplimiento de códigos sísmicos—ha amplificado el impacto del desastre natural. Muchas de estas construcciones fueron edificadas sin supervisión técnica durante años de bonanza petrolera cuando las regulaciones fueron laxas.

La situación tras el doble sismo de Venezuela expone la convergencia de múltiples crisis: la debilidad institucional, el colapso económico y la vulnerabilidad de infraestructuras que convergen en desastres humanitarios complejos. Mientras la comunidad internacional observa atentamente, ciudadanos venezolanos continúan en las calles con palas y esperanza, realizando manualmente tareas que deberían recaer en instituciones fortalecidas. La pregunta que queda abierta es si este sismo funcionará como catalizador para cambios en políticas de protección civil o si permanecerá como otro episodio más de una crisis prolongada en un país donde la acción ciudadana sigue siendo la última red de contención ante calamidades.