Zaporiyia bajo fuego: Rusia intensifica ataques contra civiles ucranianos
Moscú escala su estrategia de bombardeos contra ciudades mientras Kiev responde con ofensivas aéreas contra infraestructura rusa en la denominada 'Guerra de las Ciudades'.
Imagen: El Mundo ES
Lo esencial
- Ataques aéreos rusos masivos contra Zaporiyia han intensificado el bombardeo de objetivos civiles como parte de la estrategia de 'Guerra de las Ciudades'
- La infraestructura residencial de Zaporiyia ha sufrido destrucciones del 60%, dejando decenas de miles sin servicios básicos de agua y electricidad
- Ucrania responde con ofensivas aéreas contra refinerías y plantas energéticas rusas, creando un ciclo de represalias que agrava la crisis humanitaria regional
La ciudad ucraniana de Zaporiyia se ha convertido nuevamente en el epicentro de una intensificación sin precedentes de ataques aéreos rusos, que han cobrado vidas civiles y destruido infraestructura crítica. Los bombardeos registrados en las últimas horas han obligado a residentes a buscar refugio en sótanos y búnkeres mientras las alarmas antiaéreas suenan continuamente por toda la región. Testigos presenciales reportan escenas caóticas de evacuación, con vecinos gritando "¡Salgan de aquí, salgan de aquí!" mientras llueven fragmentos de proyectiles desde el cielo. Este episodio representa un nuevo capítulo de la estrategia bélica rusa enfocada en objetivos civiles, lo que ha generado condenas internacionales y alertas humanitarias de organismos como Naciones Unidas.
Desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022, la región de Zaporiyia ha sido escenario de enfrentamientos constantes y cambios de control territorial. La ciudad, ubicada en el sureste ucraniano, alberga aproximadamente 730,000 habitantes y ha experimentado oleadas repetidas de ataques aéreos que han destruido hospitales, escuelas y viviendas residenciales. Según reportes de organizaciones de derechos humanos, los civiles han sido víctimas desproporcionadas de estos ataques, con cifras que sugieren miles de muertes no combatientes desde el inicio del conflicto. La situación se ha deteriorado particularmente en 2024 y 2025, cuando Moscú ha ejecutado una ofensiva más agresiva contra los centros urbanos ucranianos.
La 'Guerra de las Ciudades': Una estrategia de destrucción total
Los analistas militares han denominado la táctica actual como la 'Guerra de las Ciudades', una estrategia que busca debilitar la moral civil y la capacidad infraestructural de Ucrania mediante bombardeos masivos contra zonas pobladas. A diferencia de conflictos anteriores donde los ataques se concentraban en objetivos militares, esta nueva fase se caracteriza por el ataque deliberado a civiles y servicios esenciales. Los informes indican que Rusia ha empleado misiles de crucero, bombas planeadoras y drones kamikaze para golpear edificios residenciales, centros de salud y sistemas de suministro de agua y electricidad. En Zaporiyia específicamente, los ataques han destruido el 60% de la infraestructura residencial según evaluaciones preliminares de autoridades ucranianas, dejando a decenas de miles de personas sin acceso a servicios básicos durante semanas consecutivas.
Esta escalada responde a una estrategia documentada por expertos en geopolítica como una táctica de "agotamiento poblacional", diseñada para forzar migraciones masivas y desestabilizar la capacidad administrativa de territorios bajo control ucraniano. Los ataques nocturnos, frecuentemente perpetrados cuando los sistemas de defensa aérea están menos alertas, han generado patrones predecibles de terror que afectan la salud mental de la población. Psicólogos y trabajadores humanitarios reportan síntomas masivos de estrés postraumático, ansiedad y depresión entre sobrevivientes, creando una crisis de salud mental paralela a la crisis humanitaria visible.
La respuesta ucraniana: Ofensiva aérea contra infraestructura rusa
Kiev no ha permanecido pasiva ante esta escalada. Las fuerzas armadas ucranianas han respondido con una campaña sostenida contra la infraestructura energética, militar y de transporte rusa, incluyendo refinerías de petróleo, plantas de tratamiento de agua, y centros de comando. En los últimos meses, Ucrania ha empleado drones de largo alcance fabricados localmente y sistemas de misiles para golpear objetivos ubicados cientos de kilómetros dentro del territorio ruso. Expertos señalan que esta estrategia es efectivamente una táctica de represalia y contención, buscando reducir la capacidad ofensiva rusa limitando la producción de combustible y equipamiento militar. Los ataques ucranianos han provocado incendios espectaculares en refinerías rusas y han generado interrupciones significativas en la producción industrial, según análisis de satélites comerciales.
La escalada recíproca ha creado un ciclo de represalias mutuas que amenaza con prolongar indefinidamente el conflicto y aumentar exponencialmente las víctimas civiles. Organizaciones internacionales de derechos humanos advierten que ambos bandos deben ajustarse a los Convenios de Ginebra y respetar la protección de civiles, aunque la realidad del terreno sugiere un alejamiento progresivo de estas normas. Con millones de desplazados internos, una crisis humanitaria de escala regional, y perspectivas de paz cada vez más lejanas, la comunidad internacional enfrenta el desafío inmediato de proteger a poblaciones civiles atrapadas en una guerra de desgaste sin horizonte temporal definido.
Fuente original: El Mundo ES